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1. Las elecciones generales del 12 de marzo han representado un fuerte revés para la izquierda política y social. El Partido Popular ha obtenido mayoría absoluta en el Congreso y el Senado, manteniendo respecto a 1996 su porcentaje de voto sobre censo (31%) pese al fuerte incremento de la abstención y demostrando que, hasta el momento, cuenta con mayor capacidad de movilización política que la izquierda española y, por tanto, también de un protagonismo social hoy hegemónico. 2. Las dos principales fuerzas de la izquierda, PSOE e Izquierda Unida, han sufrido un fuerte retroceso en su representación parlamentaria. Pese a haber mantenido e incluso aumentado algo el número de votos obtenidos en las elecciones municipales de 1999 (el PSOE aumenta 532.000 votos e IU pierde 134.000), el retroceso respecto a las elecciones de 1996 es muy grande, mientras que el P.P. recupera la abstención que le castigó en las elecciones territoriales de 1999. El ascenso de algunas fuerzas progresistas de signo nacionalista o limitadas a un determinado territorio, como BNG, ERC o CHA, siendo importante, queda muy lejos de poder compensar el retroceso sufrido por PSOE e Izquierda Unida. 3. No pretendemos entrar aquí en especulaciones sobre las causas de lo ocurrido y sobre la dimensión de los movimientos de voto, ya que en mucho casos tendemos a destacar solamente aquellos aspectos más acordes con nuestros puntos de vista, que son diversos en esta asociación. Queremos resaltar, en todo caso, que: a) Aunque siguen siendo muchas las personas que han depositado su voto a favor de candidaturas de la izquierda, parece ser cierto que el incremento de la abstención se ha nutrido principalmente de una parte de quienes votaron a la izquierda en 1996, así como de los jóvenes que disponían de derecho a voto por primera vez, entre los que se estima una abstención superior en diez o quince puntos a la media. b) Como parece indicar la comparación con los resultados electorales de las elecciones municipales de 1999, no creemos que sea adecuado culpar a los acuerdos de unidad de la izquierda del alto abtencionismo que ha perjudicado a la izquierda. No obstante tampoco se han convertido en un factor de impulso significativo. c) En su momento valoramos posítivamente los acuerdos, aunque de forma crítica por sus limitaciones. Ahora, mantenemos la misma opinión, aunque es posible que no insistiésemos lo suficiente en aspectos que han demostrado a posteriori tener mayores repercusiones electorales. d) Los acuerdos, realizados de forma apresurada, fueron francamente insuficientes desde el punto de vista de la técnica electoral, ya que sólo permitían la suma de votos en algunas circunscripciones al Senado, y la campaña posterior a la firma del acuerdo fue extremadamente tímida y en ocasiones vergozante. Por otra parte, este nuevo marco de entendimiento se limitó a los partidos políticos, sin dejar paso a una renovación de las candidaturas y a su apertura a personas con representatividad y arraigo social. e) Sin embargo, creemos que durante las semanas que precedieron al 12 de marzo tuvieron lugar cambios en los comportamientos y propuestas políticas de los partidos que deben valorarse muy positivamente y que sería lamentable que ahora, bajo la excusa de una derrota que tiene sus causas mucho más atrás, se asistiese a una involución que nos llevase de nuevo a un pasado en el que, pese a sus logros, están las verdaderas raíces de la situación actual. 4. No es nuestro propósito dar consejos a las organizaciones políticas ni tomar partido por tal o cual corriente o sector en su seno. Como ciudadanas y ciudadanos de izquierda, que hemos votado a sus candidaturas, nos limitamos a decir que: a) Los partidos de la izquierda deben compaginar los procesos de reestructuración interna con una profunda implicación en la actividad social cotidiana, perdida en gran medida desde hace muchos años. b) Es necesaria una actitud activa, desarrollando una honda pedagogía política no populista que relance la cultura de la izquierda, tanto en cuanto a los derechos sociales y laborales como a la aspiración profunda a la libertad individual contra toda discriminación. No basta con limitarse a esperar que las cosas "vayan mal" al Partido Popular. c) La izquierda necesita una profunda renovación en sus formas de actuación, en algunas de sus políticas e incluso, por qué no decirlo, en sus equipos dirigentes. Es también imprescindible una nueva relación con la juventud. No es cierto que la juventud española sea mayoritariamente conservadora. Por el contrario, los datos de que se disponen parecen indicar que, pese a la alta abstención, los votos de PSOE e IU en la franja de nuevos votantes (18-21) han superado a los votos alcanzados por el P.P., a diferencia de lo ocurrido en el conjunto de la población. Sin embargo, la juventud derechista está profundamente identificada con el P.P. cosa que no ocurre entre la juvenud progresistas y los partidos de la izquierda, y éstos deben reflexionar sobre ello. d) Debe mantenerse el clima de colaboración y entendimiento alcanzado entre las fuerzas de izquierda, así como el compromiso con los proyectos políticos defendidos en la campaña electoral, pero se hace imprescindible que ese diálogo se abra al conjunto de la gente de izquierda, que tiene mucho que decir tanto sobre la definición de los proyectos políticos como sobre los liderazgos y su forma de elección. 5. La asociación No Nos resignamos sigue sin resignarse. Somos conscientes de que nos esperan cuatro años difíciles. La derrota electoral de la izquierda ha alejado la posibilidad de cambios que podrían tener una importante dimensión en la vida de muchas personas. Ya no tenemos al alcance inmediato de la mano la reforma de la Ley del Aborto y la creación de una Delegación del Gobierno contra la violencia doméstica, ni reformas legislativas que promuevan la democracia paritaria, ni el poner coto a las ETTS o avanzar hacia las 35 horas, ni el comienzo del cierre de las centrales nucleares, ni la aprobación, al menos, de una Ley de Parejas de Hecho progresista, etc. Es muy posible que el P.P. trate de cumplir su palabra y contrarreforme la Ley de extranjería, y desde luego es de esperar que apriete el acelerador en el proceso privatizador de la Sanidad. Efectivamente, así es. Perder las elecciones no sale gratis, y quienes lo pagarán serán millones de hombres y mujeres. Sin embargo, rechazamos que lo que ahora toque sea reorganizar internamente las filas y esperar a que dentro de cuatro años las cosas vayan mejor. El comportamiento de los gobiernos puede ser limitado por la actuación de ciudadanas y ciudadanos, que ya han comenzado a moverse en diversos ámbitos. 6. En el próximo período, nuestra asociación centrará sus esfuerzos en: a) Colaborar, en la medida de sus fuerzas, con las acciones progresistas de la sociedad b) Promover y colaborar en la promoción de actos de protesta y actividades culturales con el tono informal y lúdico que nos ha caracterizado, en defensa de entornos urbanos habitables, del desarrollo de las políticas paritarias y de igualdad entre hombres y mujeres, de la integración de colores y culturas en un espacio democrático común, del derecho a vivir y convivir de otra manera, de la desprofesionalización progresiva de la política, de la participación de la gente progresista en la designación de l@s candidat@s de la izquierda, etc. c) Participar en la necesaria reflexión de la izquierda sobre
su proyecto político, siendo foco emisor de propuestas, creando foros
permanentes u ocasionales de diálogo, etc. |