Anónimo 3
Pásalo
13 de marzo 2004
Texto publicado en el libro PÁZSALO. MULTITUD EN REBELIÓN
Al despertar los huesos seguían entumecidos. La ropa no se había
secado de la tremenda lluvia que el día anterior habíamos soportado
en la inmensa manifestación de rechazo a los atentados y de solidaridad
con las victimas y sus familias. Teníamos todo mojado y costaba recuperar
el calor, pero sobre todo teníamos la sensación de que algo
faltaba. La mani había sido impresionante pero no todos teníamos
la misma percepción, o, mejor dicho, ésta era diferente en función
de un tramo o de otro. Por un lado tenía conocimiento de un intento
de agresión a Cultura contra la Guerra, nosotros mismos habíamos
soportado la agresividad de los que hacían bandera de su apoyo al
PP, por otro lado habíamos presenciado la rebelión de la gente
cerca de Atocha al observar el encorsetamiento que se había hecho
con la gente desde Neptuno –con vallas y policía- que impedían
la participación, y el espectáculo sangrante de los coches oficiales
esperando a los “dirigentes”. ¿Qué pasa se tiene miedo a la
gente? ¿Hasta en una manifestación nos quieren impedir manifestarnos?
Con estos y otros interrogantes se increpaba a las fuerzas de seguridad que,
con un encogimiento de hombros, transmitían algo así como ¡que
queréis que yo haga! En cualquier caso el queremos saber la verdad
era el rumor cada vez más creciente y dominante, y en el casi imposible
cruce de Atocha en busca de un refugio se notaba que el viento del Sur no
se parecía en nada al viento del barrio Salamanca que habíamos
soportado antes.
¿Qué faltaba? Tiempo para clarificar la verdad y la manipulación
del Gobierno. Entre nosotros nos decíamos: “48 horas más y el
PP se hunde”. La clave era saber si la verdad podría romper el bloqueo
informativo. La tesis de la autoría de ETA se derrumbaba por momentos,
la sensación del gran engaño crecía, pero ¿habría
tiempo para que la gente reaccionase? ¿Se podría contrarrestar
la campaña de los Urdaci boys mintiendo desde la TVE 1, que era la
fuente de información fundamental de la mayoría de la gente?
Los medios de comunicación internacionales ya coincidían en
la pista de Al Qaeda, por la noche ya había habido reivindicación
en Londres de las redes fundamentalistas y el desmentido de ETA. Pero Acebes
seguía firme en la ocultación y el anatema al que simplemente
pidiese prudencia antes de definir la autoría del atentado.
Una preocupación nos asaltaba por la mañana: Hoy día
13, día de reflexión camino expedito para la campaña
del Gobierno. La oposición no podía contrarrestar y además
no tenía medios. Para empezar entrevista con Rajoy en El Mundo y el
resto de los candidatos obligadamente callados; Acebes con todo a su disposición
para seguir con el mantenimiento de su tesis. ¿Quién podía
romper el cerco?
De pronto a eso de las 11,30 me entra un MSM “¿Se va a ir de rositas?
A las 18 a Génova“. Hice un tímido reenvío a los más
amigos para testar. Como a las 13 horas habíamos quedado a tomar una
caña con los amigos de la cultura, decidimos discutir qué hacer.
La conclusión todavía tímida y con dudas fue convoquemos
y vayamos. La expectativa era dudosa “si nos juntamos 100 gritamos un rato
y nos vamos” y si es otra cosa ya veremos. Un amigo corresponsal extranjero
nos dice “necesito una noticia de portada”. Todos le miramos un poco incrédulos.
Por si acaso decidimos sacar una pegatina (bueno, es un decir, porque era
una esquela en papel) y compramos celo y alfileres. Empiezan a llamar los
amigos y decimos todos para allá, algunos lo ponen en cuestión.
“Puede ser un error” . Alguno nos dice “¡ojo que es día de reflexión
y nos lo pueden echar encima!”. Es día de reflexión efectivamente
pero no hay nada más antidemocrático que el comportamiento del
Gobierno que oculta, presiona y desinforma sin ningún escrúpulo,
ni respeto por nadie, eso es lo extremadamente grave, eso es lo que rompe
el normal desenvolvimiento del proceso electoral. Hay que romper el mutismo,
la gente está harta, las tomaduras de pelo son ya demasiado lacerantes.
Una espera a base de cañas y algún pincho y a las 5,30 partimos
hacia la incógnita, ya en los vagones se observa un movimiento llamativo,
algunos jóvenes miran la pegatina o esquela y nos la piden, cuando
salimos nos encontramos ya con cientos de personas, un primer recorrido de
encuentros, abrazos y ganas de que esto no quede sin respuesta. La gente va
llegando, cada vez el ánimo y la bronca es mayor, mientras la convocatoria
sigue multiplicándose, los gritos más exaltados y agresivos
se van cambiando por “queremos la verdad, antes de votar”. Momento de desconcierto.
Parece que la policía va a cargar, movimientos de retirada de los periodistas,
“compañeros, no os retiréis” Falsa alarma, la concentración
sigue engrosándose, aparecen carteles masivos con la palabra PAZ,
suministrados por un amigo veterano de tantas luchas. Los medios de comunicación
internacionales cada vez más presentes. El amigo periodista que nos
pedía una noticia de tapa para su diario me llama y dice “¡lo
lograsteis, mañana portada, ya es noticia lo están dando en
todas las TVs!”. Mensaje interno: hay que mantener la tranquilidad, nada
de broncas, lo que importa es que se ha roto el silencio impuesto. La radio
empieza a difundir la concentración, la SER rompe el cerco informativo,
como otros momentos históricos. ¿Recordáis el 23-F?
La diferencia es que entonces la profesión fue casi unánime,
hoy desgraciadamente el PP ha corrompido la independencia de tantos otros
que en el 81 defendieron la democracia frente al golpe. Los periodistas no
comprados por la mentira del PP actúan como altavoz de la sociedad.
Nueva noticia que levanta el ánimo: “empiezan a producirse concentraciones
espontáneas en otras ciudades: Barcelona, Santiago, Oviedo, Valencia,
Sevilla... grupos en todos los sitios exigiendo la verdad”. Si, el efecto
de empatía se ha producido. Fue un golpe de apoyo decisivo que recibimos
con emoción.
Al poco tiempo nos llega el anuncio de que Acebes va a anunciar la detención
de 8 personas marroquíes e indias. Comentario: “hemos derribado la
farsa” . El ánimo crece, la esperanza más, la sensación
de protagonismo en los acontecimientos nos embarga. Preocupación que
no haya ningún problema. Nueva convocatoria: “10 cacerolada, 12 en
la Puerta del Sol“. La concentración ya tiene salida, el riesgo de
que el conflicto desvirtúe la acción ciudadana disminuye. De
la duda a la confianza hemos transitado todos los estados de ánimo.
Decidimos volver a casa, comer algo y hacer la cacerolada.. En la tremenda
oscuridad de lo acontecido se vislumbra la luz, la gente tiene otro semblante,
volvemos andando para palpar el estado de ánimo.
Las ventanas se abren, las cacerolas suenan, Rajoy autoinvestido de Ministro
de la Gobernación sale a denunciar a los manifestantes, el estilo del
más puro autoritarismo. “Grave error” comentamos “se han descubierto”.
Contestación contundente de Rubalcaba, “¡al fin la oposición
habla!”. A la oposición social se suma la oposición política,
el aislamiento del Gobierno es creciente.
De nuevo a la calle. Según descendemos por la calle Carretas comento
“esto es una auténtica rebelión popular, es como el 2 de mayo
de 1808 o la Comuna de Paris”. La calle es una fiesta, la alegría es
también homenaje al tremendo dolor por los que no están. La
lucha es la respuesta ciudadana al crimen, no nos han asustando, nos han movilizado
y los inescrupulosos que han pretendido utilizar el dolor para sobrevivir
en el poder nos han encorajinado. La Puerta del Sol llena y todavía
vienen los de Génova, Carretas esquina Sol, encuentros, abrazos, ánimo,
los tiempos están cambiando como dijo Dylan, la gente va, viene, grita,
ríe y se emociona, en los bares se busca un apoyo de calor y alimento.
Una vieja amiga Pilar Arias, conocida como la Bruti, y que no suele pasar
desapercibida, nos abraza eufórica y llena de pegatinas, en la mani
del día anterior había tenido más de uno y más
de dos conflictos con los que querían llevar el dolor ciudadano al
molino del apoyo al Gobierno y se había retirado desesperanzada de
la respuesta de la gente, hoy es lo opuesto. No es un acto, no es una manifestación,
es un gran encuentro ciudadano. El cansancio hace mella estamos pensando en
tomar algo y volver a casa, sin embargo varios compañeros insisten
y dicen “ahora a Atocha en homenaje a las víctimas”. Dudas. ¿Otra
más? Lucia Jiménez la joven actriz dice “nos vamos ya
a Atocha”, empiezan a correr los mensajes, se acabaron las dudas, vamos arrastrados,
pero vamos. En el camino la gente está cada vez más firme, los
que van a Huertas de copas, los de la Plaza de Santa Ana, los que suben de
Lavapiés forman un hormiguero en el descenso hacia la glorieta. El
cambio de cota permite contemplar como el río humano desciende hacia
la Plaza. Al llegar el silencio es sobrecogedor es dolor y solidaridad pura,
limpia, sin segundas lecturas y está dominada por los jóvenes
es la suma de los activistas antiguerra con los que habían salido a
disfrutar de la noche madrileña.
Días después pensando en la composición de las tres
concentraciones de tan decisivo día me di cuenta que no habían
sido iguales, ni en composición, ni en contenido, tal es la riqueza
que la acción ciudadana entraña. En Génova concurrimos
sectores activistas, militantes de muy diversas generaciones, jóvenes
y veteranos, era una respuesta espontánea, sin duda, pero de gente
curtida en las respuestas cívicas y ciudadanas; Sol era más
una fiesta popular incluso con familias que habían salido después
de la cacerolada y que querían ser participes de la manifestación
ciudadana, aunque fuesen las 12 de la noche; Atocha era el río joven
de la noche madrileña, que lejos de la imagen de desidia y gamberrismo
con el que ha sido presentada y estigmatizada por la derecha de Gallardón
y Aguirre, hacía un acto firme de protagonismo político. Al
día siguiente esa riada que había ocupado las calles el sábado
13 iba a colmar las urnas de votos de cambio y de rechazo al filibusterismo
político y falta de escrúpulos del Gobierno Aznar. Toda la hartura
y amargura acumulada en más de un año de movilizaciones (leyes
educativas, Huelga General del 20-J, Plan Hidrológico, Prestige y,
sobre todo, la lucha contra la guerra de Irak) se concentraba ahora en dos
decisiones colectivas: todo para los asesinados y sus familias y basta ya
de PP en el Gobierno.
De madrugada, volviendo a casa después de un alto en un bar de Lavapiés,
teníamos la clara sensación de haber vivido una de esas escasas
veces en que la ciudadanía había tomado en sus manos el rumbo
del país. Al día siguiente iba a ratificarlo por el medio democrático
por excelencia: cambiando de política y de gobierno mediante el voto.