Sobre el Tratado Constitucional Europeo
ATTAC MADRID
Para los ciudadanos y ciudadanas europeas la Unión Europea puede y
debe encarnar una esperanza: la de construir un modelo basado en la solidaridad,
la defensa de los derechos humanos y el medio ambiente.
SOBRE EL TRATADO CONSTITUCIONAL EUROPEO
Para los ciudadanos y ciudadanas europeas la Unión Europea puede y
debe encarnar una esperanza: la de construir un modelo basado en la solidaridad,
la defensa de los derechos humanos y el medio ambiente. Una esperanza que
represente una alternativa al modelo neoliberal vigente en la actualidad.
Y este momento es idóneo para comenzar a hacerlo ya que el proceso
de construcción política de Europa y la propuesta de aprobar
un tratado constitucional para la Unión Europea representan una gran
ocasión para abrir un amplio debate público sobre qué
Unión Europea queremos construir.
En Attac creemos que no es posible un modelo democrático sin abrir
un debate en el que todas las voces puedan ser oídas. Por eso, porque
creemos que otro mundo es posible, que otra Europa es posible, queremos expresar
nuestra opinión sobre la propuesta de tratado constitucional que tiene
una gran trascendencia, ya que en caso de aprobarse tendrá rango de
Ley Fundamental y será el origen de las leyes que regulen durante
muchos años nuestra vida social, política, económica...
Hasta ahora lo que más ha trascendido en los medios de comunicación
ha sido la lucha por el reparto de las cuotas de poder y la resistencia que
han ejercido las fuerzas más conservadoras y sumisas a Estados Unidos
(como el Gobierno de Aznar), lo que a veces ha creado la idea de que el actual
proyecto es progresista por contraposición a la actitud de estas fuerzas.
Sin embargo, una análisis del contenido del actual proyecto nos lleva
a algunas conclusiones que nos afectan a todas/os y que deben ser objeto
de un amplio debate:
1. Déficit democrático:
En el proceso de preparación hasta su aprobación
Este proyecto, a pesar de su trascendencia, es ignorado por la mayoría
de la población europea, que sólo conoce los aspectos más
superficiales, los que han sido difundidos por los grandes medios de comunicación.
Además ahora está envuelto en el secretismo de las negociaciones
entre los gobiernos
En su contenido
Se propone que haya cuatro grandes órganos: Parlamento Europeo, Consejo
Europeo, Consejo de Ministros y Comisión Europea. De todos ellos,
sólo los miembros del Parlamento Europeo son directamente elegidos
por los ciudadanos; pues bien, este organismo no tendrá capacidad
legislativa (la de hacer las leyes), que la conserva la Comisión Europea
compartiéndolas con el Consejo Legislativo formado por representantes
nombrados por los Gobiernos.
No se establecen mecanismos de ejercer una crítica democrática
por parte de los ciudadanos a las políticas de la Comisión
Europea.
Frente al sistema de mayorías cualificadas, que permite que se tomen
decisiones contra la opinión de un Gobierno, hay tres campos en que
se exige la unanimidad: la fiscalidad, la política exterior y algunos
aspectos de la política social.
Se exige también unanimidad para reformar el tratado constitucional
una vez aprobado.
2. Déficit social
“La democracia está sometida al poder económico[...] Nadie
se da cuenta de que la democracia está determinada por el Fondo Monetario
Internacional, por el lucro y por un poder económico que nadie ha
podido elegir [...] No se puede decir que la democracia funciona cuando hay
millones de pobres y otros tantos parados.” (José Saramago).
Este modelo económico, el neoliberalismo, imperante hoy en todo el
mundo es también el que inspira todo el proyecto de tratado, que reiteradamente
fija el principio en el que se basa: “Una economía de mercado en la
que la competencia es libre”, olvidando que la política económica
y monetaria deben estar al servicio de las necesidades sociales y de un desarrollo
ecológicamente sostenible.
La insuficiente coordinación de las políticas económicas,
la falta de compromiso de la política monetaria con el crecimiento
del empleo, la independencia del Banco Central, y la debilidad de una política
social de dimensión europea son los rasgos más señalados
del proyecto constitucional.
No se reconocen los servicios públicos básicos y los servicios
sociales como derechos fundamentales que deben estar fuera de las reglas
del mercado y la competencia.
Se establecen injustificadas prohibiciones a las restricciones a los movimientos
del capital con lo que se favorece la especulación financiera.
3. La política exterior y de defensa debe servir a la paz
“Europa debe proponer al mundo un modelo alternativo a la hegemonía
USA [...] Pero esta Constitución facilita la sumisión a la
OTAN, al libre cambio desbocado, a la competencia salvaje” (Susan George).
La política exterior y defensa deben ser conformes con los principios
de la Carta de las Naciones Unidas. Sin embargo, en el texto sólo
se garantiza la compatibilidad con la política de defensa de la OTAN,
una institución que incluye a dos Estados no europeos (Canadá
y Estados Unidos). El Parlamento Europeo carece de competencias para participar
en las decisiones que pueden significar una intervención militar en
otras regiones, y estas quedan en manos del Consejo Europeo.
Se fuerza a los Estados a mejorar las capacidades militares, pero no existen
referencias a las políticas de prevención de los conflictos
y al papel de la UE como factor de mediación y estabilidad, en el
marco de Naciones Unidas.
La unanimidad prevista para la revisión del Tratado hace sumamente
difícil todo propuesta de cambio progresista.
En definitiva estamos ante un texto que marca tímidos avances en el
proceso de conformación de una arquitectura institucional, pero que
se encuentra muy lejos del alumbramiento de una Europa políticamente
soberana y sustancialmente democrática, de una Europa de los ciudadanos
y ciudadanas.
Cuando los poderes públicos quieren, llevan a cabo grandes campañas
de información a través de todos los medios de comunicación,
Attac Madrid pensamos que esta ocasión requiere un gran debate de
estas características, en el que participen organizaciones y movimientos
sociales, sindicatos, partidos y representantes políticos (parlamentos
nacional y autonómicos)..., que trate de los puntos señalados
y de otros muchos (igualdad de género, laicidad o confesionalidad,
medio ambiente...) un gran debate público que desemboque en un referendum
cuyo resultado vincule políticamente al Gobierno en el que la población
española se manifieste obre este proyecto de tratado constitucional.