POR NUESTROS DERECHOS, LEY
DE ABORTO SIN RECORTES
CONCENTRACIÓN EL SÁBADO 26 DE SEPTIEMBRE
DE 18 A 21 H., EN LA PLAZA DEL MUSEO REINA SOFÍA, MADRID
el martes 22 de septiembre, proyección
de "Historia de un secreto", de Mariana Otero, con tertulia posterior
a las 19,30 h, en PATIO MARAVILLAS, calle Acuerdo 8, MADRID,
La aprobación por el Consejo de Ministros del anteproyecto de Ley
Orgánica de Salud Sexual y Reproductiva y de la Interrupción
Voluntaria del Embarazo del 14 de mayo de 2008, ha dado lugar a un debate
social en el que debemos hacer oír la voz plural y serena del movimiento
feminista frente al griterío reaccionario.
La reforma de la legislación es urgente. La práctica
del aborto en este país es aún fuente de inseguridad jurídica
para las mujeres y para el personal sanitario. La legislación con que
contamos desde 1985 supone la criminalización del derecho a decidir
sobre nuestra maternidad, nuestros cuerpos y nuestras vidas. No debemos dejarnos
intimidar, ni deben hacerlo el Gobierno y el Parlamento, por quienes desean
en su afán totalitario que su "moral particular" sea ley universal
y que ni siquiera han dudado durante su campaña extremista en minimizar
la criminalidad del Holocausto o los abusos sexuales contra menores, e incluso,
en algún caso, han llegado a pedir la despenalización de la
violación, desacreditándose a sí mismos. Pedimos,
por tanto, que la reforma se lleve a cabo sin vacilaciones.
Exigimos que la nueva ley sea una buena ley. Nos dirigimos al Gobierno
y al Parlamento para solicitar que el trámite legislativo mejore
el anteproyecto. Señalaremos algunos de los aspectos en los que
son más necesarias ciertas mejoras:
1. La primera, que el aborto voluntario se regule en una ley específica
y deje de estar tipificado como delito. Para ello se requiere suprimir
el artículo 145 del Código Penal vigente en su totalidad,
y no sólo modificar el apartado 2 como propone el anteproyecto. Mientras
la IVE siga tipificada como delito se mantendrá la inseguridad jurídica,
ya que se podrá castigar con la pena de multa a las mujeres y multa,
inhabilitación especial y cárcel a profesionales.
2. Exigimos que la nueva ley no desproteja a las mujeres, obviando las
situaciones en las que llevar a término el embarazo pueda suponer
graves riegos para su salud física y/o psíquica. No hay
ningún motivo que justifique el hecho de que una nueva ley dé
un trato peor a las mujeres que la Ley de 1985. Además, es inadmisible
que se aumenten el número de dictámenes médicos previos
requeridos durante las primeras 22 semanas, a partir de las cuales se niega
un derecho que ha estado reconocido durante 24 años con el aval del
Tribunal Constitucional.
3. Es fundamental que la libre decisión de las mujeres no sea
limitada a las 14 primeras semanas, plazo marcadamente insuficiente,
no sólo respecto a las aspiraciones históricas del movimiento
feminista sino también respecto a las legislaciones europeas más
avanzadas, en las que se admiten plazos de libre decisión en torno
a las 24 semanas.
4. Requerimos la supresión total de los requisitos de tipo administrativo
propuestos en el anteproyecto, ya que suponen un cuestionamiento de la
capacidad de las mujeres para tomar decisiones sobre su vida, eludiendo que
son responsables para marcar por sí mismas el espacio de reflexión
que deseen antes de tomar sus decisiones.
5. Instamos al Gobierno a que mantenga la propuesta, recogida en el anteproyecto,
de modificación del artículo 9 de la Ley de Autonomía
del Paciente para equiparar los derechos de las menores de 18 años
ante una interrupción voluntaria del embarazo con aquellos que ya tienen
ante las demás intervenciones sanitarias, tanto en el ámbito
de la decisión como en el de la información a dar a las familias.
En particular, queremos resaltar que si una joven tiene miedo de la reacción
de su familia y eso la lleva a querer abortar sin informar a ésta,
impedirlo provocaría un alto número de abortos clandestinos
o su práctica en otros países.
6. Por último, a pesar de que la ley establece algunos criterios
generales sobre Salud Sexual y Reproductiva que nos parecen correctos, su
aplicación no queda garantizada por el escaso desarrollo que reciben.
Por ello, señalamos, en tanto que convocantes de este acto, algunos
aspectos que requieren una formulación más precisa:
- Regulación de las responsabilidades de los centros sanitarios
y de la objeción de conciencia de sus profesionales, de forma que
ésta no pueda llevar a que determinados centros sanitarios dejen de
atender las IVES por ausencia de personal dispuesto a hacerlo.
- Equidad territorial y un protocolo común para todo el Sistema
Nacional de Salud, que asegure la prestación efectiva de la interrupción
voluntaria del embarazo en la red sanitaria pública, con posibilidades
de acceso y proximidad similares en todos los territorios.
- Reconocimiento a los productos ligados a la anticoncepción
del mismo tratamiento financiado que tiene otros medicamentos y productos
sanitarios dentro del sistema sanitario público, así como la
eliminación de todas las dificultades para el acceso a la anticoncepción
de urgencia.
- Inclusión del aborto en los estudios de medicina, enfermería
y otras profesiones socio-sanitarias, desarrollando acciones formativas que,
desde el enfoque de género capaciten para su práctica tanto
quirúrgica como farmacológica, con el fin de normalizar y de
garantizar la preparación del conjunto de profesionales que la lleven
a cabo.
-Impulso de la educación sexual con enfoque de género en
los curriculums de enseñanza primaria y secundaria.