MANIFIESTO NO NOS RESIGNAMOS
FEBRERO/MARZO 1995
Durante 1994 se gesta una plataforma de personas progresistas inquietas por la situación de la izquierda española y preocupadas por lo que podría ocurrir en las elecciones municipales y autónomicas a celebrar en 1995. Esa plataforma presenta el manifiesto No Nos Resignamos, que fue suscrito por un gran número de personas
La izquierda está desconcertada. La sospecha generalizada que liga al Gobierno con los GAL, remate de un conjunto de acontecimientos que han convulsionado la vida pública (entre los que están los casos de utilización fraudulenta de fondos públicos) ha generado un sentimiento de frustración y perplejidad tanto mayor cuanto ha golpeado en el centro de lo que, tras el naufragio de las ilusiones de cambio generadas en 1982, parecía su última trinchera diferencial: la honestidad y el máximo respeto de la legalidad democrática. 
Como tantas veces en la historia, no se ha tratado de un hecho nacional aislado: la socialdemocracia italiana y francesa se han visto afectadas por análoga devastación. De forma casi simultánea alguna de las viejas formaciones comunistas se ha visto obligada a una redefinición política o a cambiar de nombre, al evidenciarse la degradación que anidaba en los países del Este. 
Además, la ausencia de diálogo entre las dos grandes formaciones de la izquierda contrasta con la fluidez de relaciones que ambas mantienen con diferentes partidos conservadores. 
Todo esto se ha traducido en un sentimiento de desorientación y de apatía, de derrotismo, en suma, que parece dar por hecho el advenimiento de la derecha. Ésta, mientras espera impacientemente que el poder caiga en sus manos como fruta madura, se presenta como factor moralizante y de regeneración futura, sin que, de entre la izquierda, nadie se alce para recordar lo que ha sido de idénticos proyectos en Francia e Italia: varios ministros de Balladur procesados por corrupción y Berlusconi a punto de serlo. 

Por eso, los firmantes de este manifiesto no nos resignamos: 

  • A contemplar de forma pasiva el regreso a un sistema de valores reaccionario que cuestiona los elementos básicos del Estado del Bienestar.
  • A creer que el proyecto de la derecha suponga una expectativa de regeneración de la vida pública.
  • A que se pueda invocar la 'razón de Estado' para vulnerar los derechos y libertades recogidos en la Constitución.
  • A dar por perdida la batalla de las elecciones autonómicas y municipales, primero, y de las generales después, sin hacer antes un esfuerzo de movilización de la voluntad ciudadana en pro de un fortalecimiento de la democracia y de las ideas de solidaridad y de mayor control de los poderes públicos.
  • A no ofrecer una plataforma a quienes, desde posiciones democráticas, estén dispuestos a luchar contra la corrupción.
  • A soportar, en fin, como ciudadanos las consecuencias políticas de los errores del gobierno.
Y requerimos de las formaciones políticas de la izquierda democrática: 
  • Que cese la hostilidad mutua entre las formaciones que se apoyan en la izquierda social, renunciando a toda concepción exclusivista del espacio político de la izquierda y reabriendo el diálogo ya existente entre las bases sociales en que se apoyan.
  • Que de forma inmediata saquen adelante proyectos de carácter progresista en los que, desde sus posiciones actuales, podrían estar de acuerdo, como sería la Ley de Huelga pactada con los sindicatos, la reforma de la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo y la Ley de Parejas de hecho.
  • Que se comprometan a formular un conjunto de medidas de aprobación inmediata por el Parlamento para atajar de forma decidida todas las formas de corrupción futura.
  • Que promuevan de forma conjunta la investigación y depuración de responsabilidades en todos los casos de vulneración de la legalidad democrática , y en los casos de corrupción más importantes que hayan surgido o pudieran surgir.
  • Que, sin renunciar a sus identidades específicas, traten de alcanzar un proyecto básico común de defensa y profundización del Estado del Bienestar, de impulso de la concertación social, de desarrollo democrático de la Constitución y regeneración institucional que sirva como base de una acción de gobierno apoyada en la mayoría de izquierda presente en el Congreso de los Diputados.
  • Que, finalmente, y a corto plazo, establezcan un compromiso de apoyo a la fuerza de izquierda más votada para la conformación de gobiernos municipales y autonómicos tras las elecciones a realizar en 1995, recuperando todo lo que de positivo tuvo la entente municipal de la izquierda en 1979.
 
Febrero/Marzo de 1995: