PARA AVANZAR EN LA CIUDADANÍA
EUROPEA
EL 20-F, SÍ A LA CONSTITUCIÓN
La confederación sindical de COMISIONES OBRERAS, la UNIÓN
GENERAL DE TRABAJADORES y la UNIÓN SINDICAL OBRERA
La FEDERACIÓN ESTATAL DE LESBIANAS, GAYS, TRANSEXUALES Y BIXEXUALES
La RED CIUDADANAS DE EUROPA, la UNIÓN DE MUJERES POR EUROPA, la FEDERACIÓN
DE MUJERES PROGRESISTAS, el LOBBY EUROPEO DE MUJERES y la PLATAFORMA DE MUJERES
CON EUROPA;
LA FEDERACIÒN DE ASOCIACIONES DE ESTUDIANTES-FAEST;
La ASOCIACIÓN DE COMPOSITORES Y AUTORES DE MÚSICA Y LA RED
DE ORGANIZACIONES DE AUTORES E INTÉRPRETES DE MÚSICA
La ASOCIACIÓN DE ABOGADOS DEMÓCRATAS POR EUROPA;
La asociación NO NOS RESIGNAMOS, el MOVIMIENTO CONTRA LA INTOLERANCIA,
la ASAMBLEA DE COOPERACIÓN POR LA PAZ y el FORO PERMANENTE DE LA SOCIEDAD
CIVIL EUROPEA,
el INSTITUTO DE COOPERACIÒN AL DESARROLLO, SOLIDARIDAD INTERNACIONAL,
la FUNDACIÓN PAZ Y SOLIDARIDAD, la FUNDACIÓN LARGO CABALLERO
y el MOVIMIENTO POR LA PAZ, EL DESARME Y LA LIBERTAD;
con la posterior adhesión y compromiso de los partidos políticos
PSOE y Los Verdes,
En común, declaramos...
Como ciudadanas y ciudadanos de Europa, entendemos que la construcción
democrática de la Unión Europea es un reto apasionante y también
una ineludible necesidad, si queremos poder afrontar con éxito los
graves riesgos a los que hacemos frente y aprovechar adecuadamente las grandes
oportunidades presentes en el mundo de hoy.
El proceso de integración de la Unión Europea ha favorecido
que sus Estados hayan conocido el mayor periodo de paz y prosperidad de toda
la historia contemporánea. No obstante, la Unión Europea, que
cuenta ya con diez nuevos miembros y al menos cinco aspirantes a serlo, tiene
que adecuar sus instituciones a esta nueva y positiva realidad, y, ante todo,
debe fortalecer su unión política, profundizar su dimensión
social e incrementar su protagonismo exterior. La dimensión política
de la Unión Europea y la vigencia en ella de los derechos sociales
y cívicos no se corresponden aún con la relevancia de la vigente
unión monetaria, de su gran mercado interior y de su potencia económica.
El Tratado por el que se instituye la Constitución Europea responde
en buena medida a estas preocupaciones. Pese a sus insuficiencias y limitaciones,
fruto de la complejidad de un acuerdo entre veinticinco Estados con gobiernos,
experiencias y tradiciones diversas, la Constitución Europea presenta
un claro paso adelante que, además, dota a las ciudadanas y a los ciudadanos
de Europa de herramientas para preparar nuevos avances.
Con la Constitución, la Unión Europea progresa:
- La Unión Europea adquiere, por vez primera, personalidad jurídica
propia y se unifican los diferentes Tratados en vigor. La Unión se
fortalece, simplifica su arquitectura institucional y se hace más comprensible
para los ciudadanos.
- La Constitución incluye valores y objetivos que deben ser tomados
en consideración en todas las políticas de la Unión,
tales como la solidaridad, los derechos humanos, la paz, el desarrollo sostenible,
la igualdad entre mujeres y hombres, la cohesión económica y
social, el pleno empleo, la calidad del medioambiente o la conservación
del patrimonio cultural europeo. Prohíbe también toda discriminación
por razón de sexo, orientación sexual, origen étnico
u otra causa.
- El Parlamento Europeo, la institución con mayor legitimidad
democrática, elegida por sufragio directo de los ciudadanos europeos,
fortalece sus competencias como co-legislador así como incrementa sus
funciones presupuestarias y de control político, ganando también
la potestad de presentar proyectos de reforma constitucional que permitan
nuevos avances.
- Establece la mayoría cualificada como procedimiento ordinario
en la adopción de decisiones, sustituyendo en muchos casos a la unanimidad,
lo que evitará el bloqueo actual en el Consejo de Ministros de las
propuestas más progresistas.
- La Constitución recoge, con plena eficacia jurídica
en lo que se refiere a las políticas europeas, la Carta de Derechos
Fundamentales, entre los que cabrían destacar la prohibición
de la pena de muerte y la tortura, la libertad de expresión, la libertad
de asociación, la solidaridad internacional, el derecho a la educación,
la diversidad cultural o religiosa, el derecho a la negociación colectiva
y la huelga, la prohibición del trabajo infantil, la protección
de los consumidores o la ciudadanía europea. Igualmente afirma la
plena legalidad de las políticas de acción positiva dirigidas
a conseguir la igualdad entre mujeres y hombres.
- Las diferentes políticas que configuran la acción exterior
de la Unión incrementan su coherencia y coordinación, creándose
la figura del Ministro de Asuntos Exteriores y el Cuerpo Europeo de Ayuda
Humanitaria. Ganamos así una mayor capacidad de influir en el escenario
internacional y promover políticas de paz y solidaridad.
- La Constitución establece la solidaridad entre Estados miembros
en caso de crisis humanitarias o ataques terroristas.
- Se consolida el principio de democracia participativa, favoreciendo
el acceso de los ciudadanos a las instituciones europeas y la iniciativa legislativa
popular a través de un millón de firmas. Asimismo se fortalece
el papel de los parlamentos nacionales y de las regiones en la puesta en
práctica de las políticas europeas.
- Se constitucionaliza la negociación colectiva europea, la función
de los interlocutores sociales y las Cumbres de Diálogo Social.
- Los Estados que lo deseen podrán avanzar más rápido
en la integración de sus políticas a través de las “cooperaciones
reforzadas”.
La Constitución es un importante paso adelante hacia la unidad europea.
Nos da nuevos derechos y no nos quita ninguno de los que ya tenemos. Aspirábamos
y aspiramos a una influencia aún mayor del Parlamento Europeo en ámbitos
como la política exterior; a una más clara defensa de los servicios
públicos y a formulaciones más avanzadas en cuanto a derechos
sociales; a un camino más despejado hacia la necesaria armonización
fiscal europea. No renunciamos a ello y seguiremos tratando de obtenerlo,
reclamando el compromiso de las fuerzas políticas democráticas.
La Constitución Europea conforma un marco común en el que
será posible desarrollar la acción política, social
y ciudadana con mayores garantías democráticas que las actuales.
No cierra puertas, sino que abre algunas y nos dota de útiles para
crear las llaves que abrirán otras. La alternativa a esta Constitución
no es más Europa y más derechos sino menos Europa, más
mercado, menos política, menos derechos sociales. Ratificar la Constitución
es el mejor instrumento para seguir construyendo una Europa más cohesionada,
más justa y más solidaria internacionalmente.