MANIFIESTO
POR LA IGUALDAD PARA GAYS Y LESBIANAS
AHORA SÍ!

Ante la propuesta de reforma del código civil
para el reconocimiento del derecho al matrimonio
para gays y lesbianas


Las organizaciones y coelctivos sociales pueden adherirse
enviando un mensaje a:
manifiesto@felgt.org
homofobia

Imagen cedida por
Juan Ramón Mora Canela
Su reproducción requiere permiso del autor

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Artículo 10
1. La dignidad de la persona, los derechos inviolables que le son inherentes, el libre desarrollo de la personalidad, el respeto a la ley y a los derechos de los demás son fundamento del orden político y de la paz social.

Artículo 14
Los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social.


Nuestra realidad social ha cambiado profundamente en los últimos tiempos; las familias también. La sociedad y las leyes han ido, lentamente, ampliando ese concepto y asumiendo estas nuevas realidades familiares, entre ellas las homoparentales. Ahora se trata de acabar con la discriminación legal que aún sufren las familias que constituyen gays y lesbianas y, sobre todo, sus hijos/as. Para ello es imprescindible el reconocimiento legal del matrimonio civil entre personas del mismo sexo; con este derecho lesbianas y gays serán, definitivamente, iguales ante la ley y sus familias recibirán el mismo trato, la misma protección, que ya tienen las que forman una mujer y un hombre.

Todos y todas somos iguales ante la ley. Esta es una garantía básica de una sociedad democrática y por ello no es aceptable ningún regateo de los derechos. La dignidad no es negociable, la igualdad es completa o no es igualdad. Lesbianas y gays quieren, como cualquier otro ciudadano, poder decidir libremente si se casan o no y con quién, con todos los derechos y todos los deberes que ello implica.

Lesbianas y gays son, hasta ahora, ciudadanas y ciudadanos con todas las obligaciones pero no con todos los derechos; se les ha negado la posibilidad de contraer matrimonio civil y con ello poder acceder a toda una serie de derechos que sí tienen las parejas heterosexuales que deciden casarse, como por ejemplo, acceder a una pensión de viudedad, la cobertura de la seguridad social, el derecho de nacionalidad si su pareja es extranjera, hacer la declaración de la renta conjunta, la consideración como primer familiar en la obtención de una herencia, el sistema sanitario o en los seguros de vida...

Lesbianas y gays forman familias, tenemos hijos. No son estériles, tienen hijos biológicos, pueden adoptar individualmente y, en el caso de las lesbianas, pueden recurrir a la inseminación artificial. Exigimos que sus hijos/as tengan la misma protección que el resto de niños. Y para ello es necesario que se les reconozca por derecho, legalmente, que tienen dos padres o dos madres, como ocurre ya de hecho, en su vida cotidiana. Lo contrario es vulnerar el interés y bien del menor; por ejemplo, en el caso de una separación de sus madres/padres cuando hay que establecer una pensión y un régimen de visitas o, ante un fallecimiento, heredar el patrimonio de quien, hoy por hoy, no es su madre o padre legal.

La reivindicación del derecho al matrimonio es asimismo la expresión de la lucha por la igualdad y en contra de la homofobia social que aún existe. Si lesbianas y gays merecen el absoluto respeto de la sociedad como personas, también lo merecen sus familias y sus hijos/as. Las leyes deben garantizar ese principio. Quienes atacan su derecho al matrimonio están expresando una disimulada, a veces no tanto, homofobia, tratando además de imponer al conjunto de la sociedad sus valores y un modelo único y excluyente de familia. Sin embargo, la realidad es innegable, la diversidad familiar es cada día mayor y los poderes públicos deben avanzar para protegerla.

Acceder al matrimonio civil es ser, definitivamente, iguales ante la ley y supone un paso muy importante para luchar contra la discriminación social que sufren lesbianas y gays. Habrá que tomar más medidas educativas, sociales, de sensibilización... pero es indispensable que las leyes den ejemplo a la sociedad y eliminen cualquier tipo de discriminación hacia las minorías sexuales. Solo así puede avanzar el respeto social hacia la diversidad que representan gays, lesbianas, transexuales y bisexuales. Con esta conquista toda la sociedad es más libre, todos somos más felices.