¿Se puede
saber a qué no os resignáis?
En definitiva, no nos resignamos a que progresen en nuestra sociedad los
valores y las políticas de la derecha; no nos resignamos a que se instale
entre la gente progresista un derrotismo que da por hecho un largo período
de gobierno de la derecha; no nos resignamos a que las relaciones entre las
organizaciones progresistas deban estar marcadas por la división y
la confrontación.
¿Cómo surge la asociación No Nos Resignamos?
Nuestra asociación tiene su origen en un manifiesto titulado No Nos
Resignamos que comenzó a circular a comienzos de 1995 y que suscitó
muchas simpatías. En aquel momento teníamos a la vista las elecciones
municipales y regionales, y algunos amigos, entre los que debo recordar como
iniciadores a José Mariano Benítez de Lugo y a Enrique del
Olmo, propusimos a la opinión pública un llamamiento que, no
siendo nada complaciente con los comportamientos y las actitudes de la izquierda,
recordaba que serían los ciudadanos quienes pagarían las consecuencias
de una victoria de la derecha y que, por tanto, no nos resignábamos
"a contemplar de forma pasiva el regreso de un sistema de valores reaccionario
que cuestiona los elementos básicos del Estado de bienestar", "a creer
que el proyecto de la derecha suponga una expectativa de regeneración
de la vida pública", etc. El manifiesto sugería también
algunos posibles proyectos en los que la izquierda podía ponerse de
acuerdo, como la reforma de la ley del aborto o la aprobación de una
ley de Parejas de Hecho. Pedíamos, a fin de cuentas, el "cese de la
hostilidad mutua entre las formaciones que se apoyan en la izquierda social".
A lo largo de esta experiencia comprobamos que éramos muchas las
personas, integradas en diversos partidos o simplemente no afiliadas, que
compartíamos ese tipo de propósitos, por lo que decidimos organizarnos
como asociación y promover otras iniciativas, como fue la propuesta
de Senadores para el Progreso en las elecciones de 1996.
¿A qué os dedicáis ahora?
Hace año y medio pensamos que para lograr el acercamiento de las
diferentes sensibilidades de la izquierda lo mejor era partir de objetivos
evidentes, de esos que levantan un clamor aprobatorio entre la gente de izquierda
porque tienen que ver con problemas que vivimos todos los días. El
alcalde de Madrid, Álvarez del Manzano, ha logrado despertar la aversión
política, estética y moral de todas las personas progresistas,
así que desde entonces la asociación ha estado volcada en el
impulso de la Plataforma 99 razones para cambiar de Alcalde, que toma como
punto de partida un extenso documento del mismo nombre, en el que se detallan
las 99 razones, y un manifiesto corto firmado por centenares de personas.
Se han elaborado y distribuido miles de ejemplares de documentos similares
centrados en las razones específicas de los distritos de Retiro, Centro
y Vallecas, y tuvo un gran impacto la campaña desarrollada en torno
al manifiesto Madrid 99: Mujeres para cambiar de Alcalde. Esta misma tarde
participaremos con la comparsa Los Topos en el desfile de Carnaval, para demostrar
que Madrid no puede estar representado por un personaje tan reaccionario y
machista como Jaime Campmany, cuyo pregón ha sido una auténtica
provocación, sobre todo contra las mujeres. Tampoco nos hemos olvidado
del conjunto de la región, y hace algunos meses se presentaron las
99 razones para cambiar a Ruiz-Gallardón. Además, hemos organizado
charlas y debates sobre temas diversos (la experiencia francesa, la crisis
financiera, la paridad y las políticas de igualdad de la mujer, etc.).
Pese a vuestras intenciones, en la izquierda se están dando
por perdidas las próximas elecciones
No, perdidas no están, y menos aún en el Ayuntamiento de Madrid,
donde la impopularidad de Manzano crece exponencialmente según se acerca
la cita con las urnas, dados los desmanes que no deja de cometer. Cada vez
hay más madrileños hartos de tanta especulación, de
tantas estatuas horteras, de tanta beatería, de tantos túneles,
de tanto autoritarismo, de tanta cutrez, de tanta violencia contra los centros
culturales mantenidos por los okupas, de tanto desprecio hacia las políticas
de igualdad de la mujer. Ahora, la pelota está en el tejado de la izquierda,
y sólo nuestra incapacidad y nuestros errores podrán permitir
que Manzano salga de rositas de estas elecciones.
Sin embargo, hay un claro abatimiento entre la izquierda, pese
a la reanimación coyuntural que se observó con las primarias
del PSOE
Es algo difícil de explicar, en lo que siguen pesando mucho algunos
de los problemas del pasado, de los que no termina de desprenderse la izquierda.
Quizá lo peor de este derrotismo es que algunos lo han teorizado, a
veces abiertamente, como hizo Francisco Herrera, y otras muchas veces de forma
más implícita pero no menos evidente. Se está diciendo,
o dando a entender, que no se pueden ganar las elecciones porque estamos
en un ciclo de predominio derechista, y que la demostración de que
estamos en un ciclo derechista es que gana el Partido Popular. Ese pensamiento
circular es un pensamiento vacío y es derrotista.
¿Se puede relanzar la izquierda?
Se puede, pero para ello hay que empezar por romper ese razonamiento en
círculo vicioso. Además, existe una responsabilidad de los
dirigentes de la izquierda, que no están logrando transmitir un claro
mensaje político sobre los problemas que afectan a la mayoría,
lo que es necesario si se quiere motivar a ciudadanas y ciudadanos y movilizar
a los potenciales votantes de la izquierda. Por otra parte, hasta la persona
más despistada se está dando cuenta de que quienes encabezan
las candidaturas de la izquierda para las elecciones municipales y autonómicas
están en muchos lugares muy poco presentes en la vida pública,
lo que causa desconcierto. Algunos teorizan que si comienzan muy pronto la
campaña se queman, pero a mí me parece un disparate. Espero,
sin embargo, que para cuando la entrevista se publique, esta situación
ya haya terminado y tengamos a las candidatas y los candidatos de la izquierda
hasta en la sopa, apoyando a quienes tienen problemas y ofreciendo alternativas.
Una pregunta indiscreta: ¿de quién sois correa de
transmisión?
Bueno, de nuestra asociación se ha dicho de todo. Las dos versiones
más habituales son que somos una herramienta del PSOE contra Izquierda
Unida o que somos agentes de Nueva Izquierda para forzar al PSOE a pactar.
El periodista Cándido llegó a decir que Ruiz-Gallardón
movía nuestros hilos y nos subvencionaba, aunque supongo que se tragará
esas palabras tras la aparición del documento 99 razones para cambiar
a Ruiz-Gallardón, que quizá sea la crítica global más
dura que se ha hecho al presidente de la Comunidad de Madrid.
Todas esas críticas son ignorantes o malevolentes. Aunque es cierto
que, hasta ahora, hemos encontrado más receptividad, no exenta de desacuerdos,
en el PSOE o en el PDNI que en Izquierda Unida, cualquiera que conozca nuestros
documentos y nuestras actividades comproborá que ni somos agentes
de nadie ni somos hostiles a nadie en la izquierda. Nuestra asociación
es plural, integrada por personas de diversos partidos, y cuando hay elecciones
pedimos el voto para las candidaturas de la izquierda, sin más precisión,
aunque cada cual tengamos luego nuestras preferencias particulares, casi
siempre en un tono crítico. En nuestros actos y movilizaciones invitamos
a representantes de toda la izquierda con una influencia social significativa,
y es decisión suya participar o no; evidentemente, quien responde
con su presencia a nuestras invitaciones saca provecho de ello al poder presentar
sus ideas ante un auditorio progresista, pero esa no es nuestra responsabilidad.
Con Izquierda Unida hemos mantenido varias reuniones, y muy recientemente
enviamos una nota de prensa felicitando a Víctor Ríos por su
propuesta de acción conjunta de la izquierda contra las políticas
aprobadas por el Partido Popular en su congreso. En Madrid vamos a pedir
el voto para Cristina Almeida y Fernando Morán, pero también
para Inés Sabanés y Ángel Pérez. Nuestras relaciones
con las organizaciones verdes son excelentes y hay una estrecha colaboración
con ellas; si presentan candidaturas, como la ya anunciada de Ana Segura
por la Confederación de los Verdes, también las apoyaremos,
aunque nos gustaría que fuese posible un acuerdo de los partidos
verdes con las otras candidaturas de la izquierda para no dispersar el voto
progresista, lo que requerirá un esfuerzo por ambas partes. Además,
reivindicamos el tono libertario de nuestro funcionamiento asambleario y
totalmente desprofesionalizado, y buscamos la colaboración más
estrecha posible con colectivos anarquistas que están también
hasta el gorro de Manzano, ya que, aunque No Nos Resignamos crea que para
librarnos de él hay que ganarle las elecciones, sabemos también
que hay otras muchas formas de acción social no violenta útiles
para pararle los pies a la derecha.
¿Habéis sacado alguna lección que queráis
destacar de toda esta experiencia?
Lo más importante es que se ha creado un espacio de encuentro para
ciudadanos y ciudadanas con interés en la participación política
dentro del que se puede realizar una acción común sobre aquello
que nos une, dejando a parte las desavenencias que separan a los partidos
o, a veces más violentas aún, a las corrientes de un mismo partido.
Hemos aprendido también a movernos con una extrema flexibilidad, de
forma que en cada actividad participamos quienes nos sentimos interesados,
sin ninguna presión sobre quienes no la encuentran atractivo alguno
o están en desacuerdo con ella. Todo se basa en la libre voluntad y
en la libertad de expresión. No Nos Resignamos sirve para hacer cosas,
no para obligar a nadie a nada ni para imponer opiniones. Usando una expresión
muy francesa, somos una asociación de "geometría variable",
con agrupamientos ad hoc según la acción que emprendamos
y los objetivos que persigamos.
¿Quién puede pertenecer a vuestra asociación?
Cualquier persona progresista que comparta este talante de diálogo
y búsqueda de entendimiento.
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