CONTRA EL TERROR. Comunicado organizaciones
sociales 11 de marzo, leído a las 20 h. en la Plaza de los Carros
de Madrid ante centenares de personas
Consternadas por el brutal atentado de esta mañana, conmovidos por
el salvajismo del acto terrorista perpetrado contra ciudadanos que acudían
pacíficamente a su trabajo.
Nos solidarizamos en primer lugar con las victimas y familiares de las mismas
y con todo el pueblo de Madrid poniéndonos a su disposición
y servicio.
Repudiamos y nos movilizamos contra el terror y contra la ruptura de la convivencia
democrática y llamamos a apoyar y acudir masivamente a todos las convocatorias
que contra el criminal atentado se realicen y de forma especial llamamos
a:
- Secundar el paro de 15 minutos convocado por las centrales sindicales CCOO
y UGT. Para mañana viernes día 12
- Participar en la manifestación de repudio convocada el mismo
viernes a las 19 horas
Este atentado es también un ataque directo a la democracia en uno
de sus momentos mas importantes: la campaña electoral. Los terroristas
atacan el derecho a la libre decisión de los ciudadanos introduciendo
el miedo y el temor en el proceso electoral.
Llamamos a la más amplia respuesta democrática de la ciudadanía
movilizándonos contra el terror y participando masivamente en las
elecciones del 14 de marzo demostrando que la voluntad democrática
de un pueblo no puede ser torcida ni por el chantaje ni por el terror.
Plataforma Cultura contra la Guerra, Foro Social de Madrid, Asociación
No Nos Resignamos, Coordinadora de ONGDs, Unión de Actores de Madrid
y decenas de colectivos sociales
CON LAS VÍCTIMAS, POR LA LIBERTAD Y LA PAZ. Comunicado
informativo NNR, 11 de marzo a la noche
Amigas y amigos, pese a la suspensión de la proyección de Hay
Motivo, hoy, jueves 11, se concentró un alto número de personas
en la Plaza de los Carros de Madrid, dando lugar a un emotivo acto de repudio
democrático a los brutales atentados terroristas. Se colocaron velas
en el suelo, se hizo un corro en torno a ellas y finalmente fue leido por
Juan Diego Botto el manifiesto de condena firmado por decenas de organizaciones
sociales, sindicales y políticas, tras lo que se guardaron tres minutos
de silencio.
Igualmente se hizo un llamamiento a participar en las concentraciones convocadas
por el movimiento sindical a las 12 h. y en la manifestación que tendrá
lugar a las 19 h. del viernes 12 de marzo, respecto a la cual se decidió
participar de forma también común, quedando para ello a las
18 h. en la esquina del paseo de Recoletos con Jorge Juan, en el lado de
la Biblioteca Nacional.
Vamos a manifestarnos, como tantas y tantos habitantes de Madrid, en solidaridad
con las víctimas y con sus amigos y familiares, para expresar nuestra
repugnancia ante un crimen incalificable, para reafirmar nuestra decisión
de combatir a la violencia y al terror. Si alguien quisiera apropiarse de
la manifestación, allá él, no es el momento de enzarzarse
en tales mezquindades, cuando tanto sufrimiento late en Madrid. Mañana
la calle debe ser de todas y todos, en nuestra diversidad. Allí estaremos,
siempre por la libertad, la democracia, la paz, la solidaridad y los derechos
humanos. Contra el terror, eso debe unirnos mañana.
¿QUIÉN HA SIDO? Comunicado informativo NNR,
13 de marzo a la mañana
¿Quién ha sido? Las muchas voces y pancartas que formulaban
ayer esa pregunta no lo hacían pensando en que tal o cual autoría
favorecería a tal o cual candidatura. El crimen nos ha dañado
a todas y todos, sobre todo a las víctimas, pero también a
todas las personas que queremos convivir en paz y libertad.
Lo que ayer imperaba en la calle era solidaridad, no mezquindad, por encima
incluso de la opinión que nos merezca la manera utilizada para convocar
las manifestaciones o el acierto de sus lemas. La ciudadanía protagonizó
su propia manifestación.
Si queremos saber quién ha sido, y saberlo sobre la base de investigaciones
bien dirigidas, es porque estos asesinos deben pagar por ello y porque no
queremos que vuelvan a hacerlo. Deben ser detenidos lo antes posible, juzgados
y condenados. No se trata sólo de denunciar en general a todos los
miserables capaces de cometer barbaridades similares: se trata también
de encontrar a estos miserables, a los que han realizado esta matanza. Y
no sería admisible que se pierda el tiempo para ello y se ignoren,
posterguen o minusvaloren las pistas principales en base a caprichos, intereses
electorales o presuntas "convicciones morales". ¿Queda claro?
Ayer, nos manifestamos contra el terror y la barbarie, en solidaridad con
las víctimas, por la libertad. Quienes pudieran pretender otra cosa,
fracasaron. Hoy, sábado, por la noche una vela en cada balcón
o ventana. Mañana, domingo, a votar, sin miedo, en libertad, sin el
fanatismo de quien traga todo lo que digan "los suyos" y sin la "ortodoxia"
de quien sólo está dispuesto a votar a quien comparta al 100%
sus opiniones. A votar con ánimo crítico, incluso hacia aquella
candidatura a la que votemos, a votar para participar en la decisión
de quién gobernará los próximos cuatro años.
A votar, porque nadie nos va a callar y porque no da igual quién
gobierne, aunque sepamos que, lo haga quien lo haga, tendremos que seguir
manteniendo la movilización ciudadana, la presión social y
la vigilancia sobre el gobierno de turno.
Existe una ciudadanía activa y este mundo puede ser diferente. El
lunes, a seguir en acción, pase lo que pase.
Hay muchas más cosas por decir. Las hemos dicho y las diremos. Cada
cosa en su momento. Hoy es día de duelo y de afirmación de
nuestra libertad.
PÁSALO. Crónica anónima de la rebelión
del 13-M
PÁSALO. Así terminaba el mensaje que recibí en torno
a las tres de la tarde anunciando una concentración silenciosa por
la verdad frente a la sede del PP en la calle Génova. Así comenzaba
algo que con el paso de las horas iba difundiendose minuto a minuto. Por
cada mensaje que la gente recibía, se enviaban diez, quince, veinte
mensajes más. Hubo gente que recibió hasta diez mensajes de
grupos de gente diferente: familia, trabajo, lugar de estudios, gente del
colegio, del barrio, y esos mensajes se multiplicaron hasta el infinito,
propagandose como las llamas de un incendio por efecto del viento.
A las seis de la tarde un despliegue policial protegía la sede del
partido y sus efectivos pedían la documentación a todo manifestante
que llegaba. Media hora después, sin embargo, la concurrencia de tantos
madrileños sobrepasó la capacidad policial y una hora más
tarde la calle Génova era un hervidero de gente gritando de rabia
y pidiendo explicaciones al gobierno de la nación. Había gente
que lloraba, otros expresaban su indignación a gritos, mentirosos,
asesinos, te dijimos no a la guerra; vuestra guerra, nuestros muertos; no
estamos todos, faltan doscientos; mentirosos, vosotros teneis chófer,
nosotros cercanías; lo sabe todo el mundo menos nosotros; los muertos
no se utilizan, basta de manipulación, queremos salir en La Primera.
La prensa que se encontraba tras el cordón policial era mayoritariamente
extranjera, y había un gran despliegue de antenas parabólicas
de cadenas televisivas europeas.
De las calles adyacentes y bocas del metro salía cada vez más
gente de todas las edades y razas que se unían a la concentración,
que de silenciosa al final no tuvo casi nada porque se nos hacía difícil
permanecer callados cuando se pretendía celebrar un minuto de silencio.
Siempre alguien lo rompía con algún grito: mentirosos, asesinos.
Las lágrimas y la indignación se propagaban de igual modo que
la información. La gente estaba pegada a sus transistores y los móviles
sonaban sin parar para transmitir información a la gente, que a su
vez propagaba las noticias, que corrían de boca en boca. Cuando Rajoy
declaró a los medios que la concentración era ilegal e ilegítima,
y acusó a sectores del PSOE de haberla organizado, la multitud rugió
y contestó: "nos han convocado los asesinados", y "la voz del pueblo
no es ilegal". Cómo ibamos a ser ilegales, cuando el gobierno seguía
mintiendo, ocultando información y violando los derechos más
elementales del pueblo: el derecho a la libertad de expresión y al
derecho a la información.
En TVE 1, Cine de Barrio. En Génova pasaban las horas y los ánimos
se iban encendiendo cada vez más. Seguía llegando gente, y
no se veían banderas de partidos políticos ni sindicatos. Sólo
pancartas improvisadas con cartones y bolígrafos. Tampoco la gente
cantaba; todo eran gritos de dolor e indignación. El jefe antidisturbios
confesaba a un reportero de la SER que no podían disolver la concentración
por la fuerza porque eramos ya más de cinco mil personas y no era
cuestión de cargar contra la muchedumbre donde había ancianos
y niños.
Cada vez que algún miembro de la sede se asomaba a la ventana la gente
rugía y pedía la verdad, y mientras, seguían llegand
o noticias de concentraciones espontáneas en todas las ciudades de
España. Las nueve de la noche y nadie se movía de allí,
pese al frío. Nos llegó una nota que circulaba en manos de
todo el mundo: A las doce en Sol. Pasaló. De pronto otra noticia que
se propaga entre la gente: dos hindúes y tres marroquíes detenidos
por su relación con los supuestos asesinos en Lavapiés. Los
servicios de inteligencia por un lado y el gobierno por otro. Españoles
en el extranjero, amigos de todos los puntos del planeta seguían mandando
noticias de las principales cadenas televisivas del mundo: Bush lamenta que
el apoyo de España a su guerra contra Irak haya tenido estas consecuencias
para Madrid. En cambio, el gobierno no lo lamenta, sino que oculta toda la
información y llama a la calma, e insiste en que en la jornada de
reflexión el pueblo no puede salir a la calle para expresarse. Rugimos
más aún: no nos vamos, sal al balcón, da la cara, PP
responsable, PP culpable, vuestra guerra, nuestros muertos, vosotros teneis
chófer, nosotros Cercanías, vosotros, fascistas, sois los terroristas.
Diez de la noche y la gente sale hacia Sol tomando las calles sin permiso.
Yo me voy a Lavapiés para cenar un poco y ponerme algo de abrigo porque
ya no siento las manos del frío. La plaza está vacía,
y al llegar a la calle Cabeza nos encontramos con una chica joven que, en
la puerta de su casa, aporrea una cacerola con la cabeza alta y el semblante
grave. Tímidamente salen a los balcones vecinos que salen a aporrear
las cacerolas. Primero es un suave tintineo, después comienzan a abrirse
los balcones de todas las calles y comienza un zumbido ensordecedor que se
expande por todo el barrio. Bajamos a la plaza, que comienza a llenarse de
gente que aporrea sus cacerolas, sartenes e instrumentos con fuerza. Aparece
una cámara de televisión alemana, mientras la plaza y las calles
están llenas de gente protestando sin palabras, y en un momento precioso
hasta parece que seguimos todos el mismo ritmo. Un ritmo fúnebre y
contundente, seco, duro, lleno de rabia y solemnidad. Y marchamos todos hacia
Sol, donde ni siquiera podemos entrar porque Madrid está en la calle.
Siguen volando las noticias, siguen multiplicándose los mensajes de
solidaridad con las protestas de otras ciudades, siguen propagándose
las noticias. La policía ha cargado contra la gente en Zaragoza y
en Barcelona. Están estudiando suspender las elecciones, ha aparecido
en manos del PP, de repente, un vídeo en el que Al Quaeda reivindica
el atentado, y la gente comenta asombrada e indignada que no salimos en los
medios. En la SER comentan que pese a la toma de las calles por parte de
la ciudadanía, no van a seguir retransmitiendo para mantener la calma
y no calentar los ánimos. La censura del siglo XXI. Las cámaras,
los micrófonos, y las luces desaparecen; solo quedan los reporteros
alemanes que trabajan a destajo, y nosotros gritando, y todas las calles
que desembocan en Sol colapsadas.
No hay banderas, no hay partidos, no hay magnetófonos, no hay organizadores,
no hay órdenes. La multitud avanza espontáneamente hacia Atocha
y la policía se retira discretamente. La calle es nuestra y caminamos
por donde queremos, cortando el tráfico. Nadie rompe cristales, nadie
destroza el mobiliario urbano, Madrid avanza cívicamente y Ansuátegui
ordena invisibilidad. La policía apaga las sirenas y las lecheras
apenas son percibidas. "Veniros con nosotros", grita alguno a los uniformados,
que no se atreven ni a mirarnos a los ojos. La rabia está en el grito,
en las palabras. La gente exige que el gobierno informe, que los medios informen,
la gente exige que el gobierno asuma su responsabilidad, y que deje de mentir
a un país entero, que a través de internet y los teléfonos
móviles va conectandose con el mundo entero. Los medios nacionales
ningunean la protesta y dejan claro de qué lado están. La gente
alza sus móviles para que los que escuchan al otro lado perciban el
ambiente que hay en Madrid. Miles de personas bajan hacia Atocha por la calle
del Prado y por la calle Atocha. Y circula otro papel: a las dos en punto
cinco minutos de silencio. Pasaló. Todos al suelo. Silencio sepulcral.
No hay cámaras. Miles de velas encendidas, y se rompe el silencio
con el grito lleno de orgullo: viva Madrid, y todos gritamos, viva, viva
Madrid. Aznar escucha, el pueblo está en lucha, y las riadas humanas
avanzan hacia el Congreso. En la radio solo se oye música y resúmenes
del partido del Real Madrid. Las voces ya cascadas por el paso de las horas,
los pies doloridos, y no hay miedo, no hay policía, solo el helicoptero
rugiendo encima de nuestras cabezas, y una sensación de euforia al
ver que somos tantos, que somos incontables. "También estuvimos en
la manifestación de ayer", decian algunos cartones a modo de pancarta.
Frente al congreso, las lecheras protegiendo el recinto sagrado donde unos
cuantos toman las decisiones sin preguntar. La gente vuelve a gritar, dijimos
no a la guerra, dijimos no a la guerra, vuestra guerra, nuestros muertos,
un pozo de petróleo por un pozo de sangre, embushteros, tve=nodo,
urdaci nazi, queremos la verdad.
Pasamos el congreso, llegamos a la Gran Vía, seguimos por Hortaleza.
La gente sale de los bares, los pubs y las discotecas. Unos se unen, otros
provocan preguntando qué pasa y por qué tomamos las calles,
y Madrid avanza imparable bajo la atenta mirada del helicoptero. Los porteros
de las discotecas desde las que sale música evasiva y alegre nos miran
alucinados, tratando de proteger lo s imperios del alcohol y la música
entretenida. Llegamos a la sede del PP de nuevo, y la gente, pese al cansancio,
sigue aullando. Cuatro, cinco de la mañana, y la gente grita hoy protestamos,
mañana os cesamos, a la hora de votar se tiene que notar, asesinos,
mentirosos. Agotada regreso a casa. En Sol hay cientos de velas encendidas,
y decenas de ramos de flores y carteles, cartas, gritos de papel donde la
gente demuestra su solidaridad y su cariño. La gente se arrodilla,
enciende más velas, y todo está en silencio. Siguen las pancartas
colgando de todos los rincones de la Puerta del Sol; los servicios de limpieza
esta vez respetan el dolor de una ciudad entera que llora a sus muertos.
Banderas de todas partes del mundo, y escritos en árabe, no al terrorismo,
PP responde, mensajes de las familias de los fallecidos, basta de horror,
queremos la verdad, televisión manipulación, y cuatro mendigos
apoyados contra la pared, rodeados de velas, en silencio. El pueblo llora,
el gobierno miente. Lucía no te olvidaremos nunca. Papá te
quiero. Esta no es nuestra guerra. Agotada, no puedo ni moverme de allí.
Porque si la gente expresaba la rabia ante la mentira en la calle Génova,
allí se concentra el dolor, el silencio, velas encendidas y flores
congeladas del frío que hace. Esto es lo que sucedió en Madrid
la víspera de las elecciones. Y si en los medios no se quiso recoger
esta toma de las calles por parte del pueblo madrileño, por lo menos
que se difunda por la Red lo que pretende ser acallado y ocultado. Porque
algo ha cambiado desde anoche: ya no tenemos miedo. Ni en Madrid, ni en el
resto de las ciudades, ni los pueblos.Y no necesitamos partidos políticos
que organicen manifestaciones: ya sabemos que internet y los móviles
cuentan lo que no cuentan los medios oficiales, y ya sabemos que tenemos
una herramienta de comunicación, la del boca a boca, para expresarnos.
Se nos han negado los derechos fundamentales que reconoce nuestra Constitución,
y el pueblo ha pagado caro la incursión de su gobierno en una guerra
por petróleo. Un pueblo que nunca ha tenido problemas con el mundo
árabe, un pueblo que se indigna ante la mentira y los insultos del
candidato a la presidencia de España. Madrid demostró que está
llena de gente de todas las nacionalidades, edades y condiciones sociales
que son sensibles, y fue anoche la verdadera democracia, la de la soberanía
del pueblo, en la que la gente se expresaba libremente.
HEMOS LUCHADO. HEMOS VOTADO. LOS HEMOS ECHADO, POR MENTIROSOS
Y POR DAR GUERRA. Comunicado informativo NNR 14-M a las 23,45 h.
Un importante aumento de la participación. El PSOE, el partido más
votado y con más escaños, pero sin mayoría absoluta.
La izquierda plural, unos 180 escaños y más del 50% de los
votos. Una amplísima movilización social mantenida desde hace
muchos meses ha culminado electoralmente en una rotunda derrota de la derecha,
una derecha que ha mentido y nos ha dado guerra, una derecha que se ha merecido
sobradamente que la echemos democráticamente, una derecha contra la
que muchas personas se movilizaron y contra la que hoy han votado.
Protagonista de esta victoria progresista: la ciudadanía, y muy en
especial una juventud activa y solidaria que ha decidido tomar en sus manos
su presente y su futuro. Es muy importante que el futuro gobierno entienda
claramente este mensaje.
Felicitamos, claro está, al Partido Socialista y al PSOE por su triunfo
electoral, que deberá ser ratificado con la investidura de Zapatero
como presidente del Gobierno, esperamos que con el necesario apoyo de las
otras fuerzas de la izquierda. Igualmente, esperamos que el nuevo gobierno
sea sensible a la realidad de una izquierda plural necesaria en la sociedad
y en el parlamento para llevar a cabo el cambio necesario.
Felicitamos a Izquierda Unida y Gaspar Llamazares por la serenidad con la
que han acogido unos resultados electorales que, a consecuencia de una ley
electoral injusta, les otorgan una representación significativamente
inferior a la que corresponden a sus votos. Felicitamos igualmente a todas
las demás fuerzas progresistas que han obtenido representación
parlamentaria en los territorios en los que actúan.
Pero, ante todo, felicitamos a la sociedad, a la ciudadanía que ha
protagonizado movilizaciones tan importantes como las realizadas contra el
decretazo, contra las leyes relacionadas con la educación, contra
la gestión de la catástrofe del Prestige y contra la guerra,
la misma ciudadanía que ha promovido centenares de iniciativas cotidianas,
que hizo de la manifestación del 12 de marzo algo muy distinto de
lo previsto por algunos y que ha visto su paciencia colmada con la escandalosa
actuación del gobierno Aznar tras la infame matanza del 11-M, lo que
dio lugar a la explosión de protestas espontáneas del día
13 . La ciudadanía, ha ganado. Fuenteovejuna, tod@s a una.
Ahora, hay mucho por hacer. Para el gobierno y para la ciudadanía
activa. No todo podrá hacerse a la vez, pero hay algunas cosas extraordinariamente
urgentes, como las referentes a la implicación de España en
la guerra de Irak, la violencia de género, las leyes educativas y
la religión en la escuela, la plena igualdad de derechos sin discriminación
por razón de opción sexual, el trato a nuestros hermanos inmigrantes,
la recuperación del diálogo y el fin de la crispación,
la transparencia en el gobierno y en los medios de comunicación públicos...
Y una primera cita inmediata. El 20 de marzo, aniversario del comienzo de
la guerra, manifestación. Buen momento para combinar en ella celebración
y reivindicación, para decir con toda claridad que rechazamos el terror
y que rechazamos la guerra y la ocupación de Irak. Ya hablaremos de
esto en los próximos días.
Lamentablemente, no estamos de fiesta. No podemos estarlo. No estamos todos,
faltan los muertos. No los olvidaremos nunca. Ni perdonaremos a sus asesinos.