LA CONSULTA DEL 20-F:
UNA BREVE VALORACIÓN


1. En la medida que hemos defendido el voto Sí, expresamos nuestra matizada satisfacción por el resultado de la votación, claramente favorable a la ratificación del Tratado Constitucional, sin que ello anule la inquietud que a todas y todos debe causarnos la baja participación en la consulta, muy similar, a la que hubo en las últimas elecciones al Parlamento Europeo, ni la necesidad de una reflexión crítica sobre la campaña. El Sí ha obtenido el 76% de los votos y el No un 17%, lo que representa, respectivamente, un 32% y un 7% del censo electoral.

2. Consideramos, y así lo hemos expresado durante la campaña en diverso actos, que los resultados de esta consulta deberían ser vinculantes para el Gobierno y para el Parlamento, fuese cual fuese su resultado. No hay razón alguna para cuestionar la plena legitimidad de la decisión adoptada y el Parlamento debe proceder a ratificar la Constitución europea.

3. Además, consideramos que, pese a todas las limitaciones a las que más adelante nos referiremos, por primera vez ha tenido lugar en España un debate social en torno a la construcción europea. Constatamos que muchas personas tienen hoy un conocimiento más amplio sobre la Unión Europea y sus instituciones que antes de la convocatoria de la consulta. Por ello, creemos que el referéndum ha sido un aconteciento positivo, no sólo por lo que representa en cuanto a dar la palabra a la sociedad civil, sino también por el debate social que ha propiciado.

4. Dada la dimensión de lo que está en juego en la construcción de la Unión Europea, los niveles de participación en las elecciones al Parlamento Europeo y en el referéndum del 20 de febrero son motivo de preocupación y deben movernos a una reflexión serena en la que no nos limitemos a culpar a quienes piensan de otra manera.

De forma provisional, más con ánimo de promover el diálogo que de hacer afirmaciones categóricas, queremos señalar algunas de las causas que podrían contribuir a estos altos niveles de abstención. Siendo cierto que la sensación de que el resultado del referéndum era sabido de antemano puede haber desmotivado la participación, consideramos que lo importante es realizar una reflexión política de la que se puedan sacar algunas conclusiones prácticas de cara al futuro.

a) Una causa histórica: hasta ahora, la Unión Europea nunca había sido puesta en el centro del debate político y social. En la acción política e institucional de gobiernos y oposiciones, desde nuestro ingreso en 1986 los discursos sobre Europa han venido siendo meramente retóricos o abiertamente oportunistas, en este último caso centrados siempre en la capacidad o incapacidad del gobierno de turno para "conseguir" cosas, relegando el núcleo ético y cultural de la construcción europea.

b) La campaña a favor del Sí en el referéndum ha tenido, desde nuestro punto de vista, graves defectos. Tenemos la impresión de que en líneas generales -aunque con muy honrosas excepciones- fue llevada adelante con cierta frivolidad, dándola por ganada de antemano y emitiendo un discurso que, más que simplificado, ha sido simplista, centrado en ideas como el "agradecimiento", "Europa" sin más y, al final de la campaña, en disparates como el de la "única oportunidad en la vida", sin entender que una parte significativa de la población quería también tener un conocimiento suficiente respecto al contenido del texto constitucional y de las novedades que aportaba. Una de las consecuencias de este enfoque, ha sido que, al menos en Madrid, el "activismo por el Sí" ha sido dramáticamente escaso. Con la prudencia que deben tener las palabras de un colectivo que, como el nuestro, no puede, dada su dimensión, emitir un diagnóstico preciso de una realidad social que nos excede, hemos constatado, por ejemplo, las dificultades que muchas personas y colectivos que deseaban montar debates en barrios, asociaciones, escuelas, institutos o universidades han tenido para conseguir "ponentes" que fueran a defender el Sí, lo que nos parece grave y muy preocupante.
Por otra parte, no cabe duda de que la "curiosa" campaña del Partido Popular ha fomentado también la abstención de sectores de la derecha que tradicionalmente votan o que votaron en las últimas elecciones europeas, pero no es nuestra intención analizar aquí los comportamientos de la derecha española sino más bien localizar los errores cometidos en las izquierdas, para poder corregirlos en la medida de lo posible.

c) En cuanto a las campañas por el No desde la izquierda, han movilizado un activismo más intenso y han mostrado más interés en participar en foros, tertulias o coloquios en torno a la Constitución europea, contribuyendo, por ello, a alentar el diálogo social, lo que es positivo. En particular, queremos manifestar nuestro repudio a las dificultades puestas por la Junta Electoral Provincial de Barcelona a la realización de la manifestación contra la Constitución Europea que, legítimamente, tuvo lugar el 13 de febrero.
No obstante, desde nuestro punto de vista la línea general de esas campañas -de nuevo con excepciones, sin duda- también han sido poco rigurosas, han mezclado la Constitución con las políticas hechas por los gobiernos, no han delimitado lo que ya está en vigor en el Tratado de Niza y lo que de nuevo aporta la Constitución, no han abordado la esencial valoración política de las perspectivas que abriría un fracaso de la Constitución europea y, en algunos casos, han atribuido a la Constitución Europea contenidos que no figuran en ella o hechos que nada tenían que ver con la Constitución Europea.
También ha habido campañas por el No surgidas desde la COPE, sectores del PP, derechas extremas, extremas derechas y movimientos integristas, muy activas y con gran influencia en algunos barrios de varias grandes ciudades. Sin embargo, al igual que dijimos antes sobre la línea oficial PP, no es esto lo que en estas notas apresuradas queremos tratar.

d) Una parte de la indiferencia ante la construcción europea o incluso del rechazo al proyecto constitucional no refleja tanto una visión "nacionalista", en el primer caso, o una postura sobre los contenidos precisos del Tratado, en el segundo, como un malestar creciente ante unas formas de representación y gestión política mediocres con las que mucha gente, esencialmente entre los jóvenes, no se identifica. Desde luego quienes hemos promovido el Sí no hemos sido capaces, cada cual en el grado de responsabilidad que le corresponda, de hacer ver el papel de la Constitución Europea, con sus luces y sombras, en el avance de un proyecto mayor, muy superior a ella, de creación consciente de una comunidad política humana conflictiva, abierta y democrática no fundamentada en la idea de una común y pretendidamente "natural" identidad nacional, patriótica, ideológica o religiosa previa.

5. Sospechamos que la combinación de una campaña por el Sí muy "por arriba", superficial, poco explicativa y que apenas entraba al contenido propio de lo que estaba en juego, por un lado, y, por otro, una campaña por el No muy activa que emitía mensajes numerosos denunciando todo tipo de maldades de la Constitución, incluyendo cosas como la "guerra preventiva", la "pena de muerte" o la "privatización de la seguridad social", ha creado un clima de confusión que ha favorecido la abstención entre sectores de la izquierda.
También lamentamos que el discuso dominante en la izquierda del Sí haya dejado poco espacio al esfuerzo para localizar los aspectos más negativos de la Constitución Europea, heredados del tratado de Niza, y proponer por tanto un Sí que a la vez aportase elementos de avance para el futuro postconstitucional, así como lamentamos que en la izquierda del No hubiese una gran reticencia a reconocer que los cambios introducidos por la Constitución europea mejoraban el Tratado de Niza y que, por tanto, habría convenido que su propuesta fuese acompañada de una una valoración razonable sobre las posibilidad que el No abriría para una Constitución mejor a corto plazo.
Todo esto tiene excepciones, sin duda. Daremos sólo dos nombres para representar esos esfuerzos de rigor que han estado por encima del tono general de la campaña: por el Sí, el eurodiputado  Carlos Carnero. Por el No, José Vidal-Beneyto. Sólo son dos ejemplos, hay más casos perfectamente equiparables a estos. Pero a veces dar algún nombre aclara lo que se quiere decir, y en este caso hemos optado por referirnos a dos de los que más presencia pública han tenido en este debate.

6. En cuanto a nuestra actividad, lo que hemos hecho, nos satisface. Sin duda, su eficacia es limitada, pues somos un colectivo con escasos medios e influencia, pero, en esa escala, hemos hecho bastantes cosas y creemos que de forma adecuada, desde nuestra posición política. Un pequeño resumen:
a) Tomamos nuestra decisión a través de dos asambleas abiertas, a las que fueron convocadas más de 1000 personas, aunque participásemos en ellas unas 60.
b) Con los colectivos ciudadanos Ciutadans pel Canvi (Catalunya), Pola Esquerda y Cidadáns polo Cambio (Galicia) elaboramos un bando ciudadano, distribuido en carteles y panfletos, y una pegatina, de las que hemos pegado por Madrid varios miles.
c) Participamos en un manifiesto, distribuido por Internet y en las calles de Madrid, a favor del Sí junto a numerosas organizaciones sociales.
d) Dicho manifiesto fue presentado en un acto realizado el 15 de febrero en Clamores, cuya calidad política fue muy elevada, la más alta de los actos que hemos conocido. En el acto hablaron Rosa Regás, Javier Doz, Beatriz Gimeno, Francis Tarazaga, Francisco Garrido, Jessica Pennet (Presidenta de los Jóvenes Europeos de Francia) y José Mariano Benítez de Lugo.
e) Hemos colaborado en la iniciativa "virtual" Acción por el Sí.
f) Hemos participado en todos aquellos debates en que se nos ha invitado. Miembros de nuestra asociación han explicado nuestra postura, al menos, en debates realizados en Palomeras, Vista Alegre, Tetuán, IES Ramiro de Maeztu y Universidad Autónoma.
g) Hemos tratado de aportar documentación rigurosa, incluyendo posturas a favor del No, en nuestra web. En particular, abordamos durante las últimas semanas de la campaña la elaboración y difusión de los "Diálogos críticos", en los que hemos tratado de abordar los temas más polémicos con una visión no apologética, defendiendo en cada uno de ellos las razones del Sí, pero señalando también todo aquello que no nos gusta y proponiendo puntos de encuentro para seguir avanzando más allá del Tratado de Niza y también de la propia Constitución europea.
En resumen, hemos defendido con energía el Sï pero con ánimo de construir o conservar los puentes necesarios entre quienes queremos avanzar en la construcción de la Unión Europea aunque tuviésemos puntos de vista diferentes sobre el papel de la Constitución europea en ello.

7. Ahora, Europa. Tenemos un compromiso, tod@s, pero quizá en mayor grado quienes hemos defendido el Sí. Lo avanzado puede perderse si volvemos a olvidarnos de Europa. La construcción de la Unión Europea debe ser a partir de ahora un elemento prioritario en las "agendas" políticas y sociales, pues sin duda hay una distancia lamentable entre la dimensión política e histórica de la construcción y la forma en que es sentida por una gran parte de las ciudadanas y ciudadanos de nuestro país. Por nuestra parte, vamos a intentarlo. Nos resulta difícil, por razones de escala y de medios, pero vamos a intentarlo. Además, del debate que ha tenido lugar pueden surgir ideas que den lugar a iniciativas políticas concretas. Hablaremos de ello.